
El objetivo de mi cámara busca visibilizar la cotidianidad de mujeres mayores de sesenta años, que otorgan significado a sus vidas y desafían estereotipos asociados a la vejez.
Consideramos que el envejecimiento es un proceso natural inevitable y nos permite cierto dinamismo. Personalmente lo considero como un regalo por el hecho de seguir viva y tener libertad para elegir cómo quiero vivir ésta etapa vital.
En el «veranillo de la vida» (*) aunque el tiempo apremia, nosotras seguimos activas, cuidando nuestra salud, creciendo con nuevos proyectos y sintiéndonos más libres. Ahora sin máscaras ni anteojeras y ligeras del peso de activos inútiles.
En éste proyecto fotográfico queremos mostrar a mujeres de sesenta o más, que siguen vibrando a pesar de sus abolladuras y surcos. Su edad no es impedimento para seguir siendo bellas, activas, alegres, solidarias y creativas. Nada justifica que nuestra sociedad las invisibilice y relegue su protagonismo a un segundo plano.
(*)El «veranillo de la vida » es una expresión que utiliza Pascal Bruckner en su libro: «Un instante eterno. Filosofía de la longevidad».




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